

Fue fundada por los árabes en el siglo X, y como muestra de ello, se conservan los restos de un castillo defensivo que domina la localidad y que con el nombre de Qadrit fue erigido para vigilar el valle del río Huerva.
Conquistado por Alfonso I en 1119 fue; vendido por Pedro I a Pedro Navascues en 1212. Recuperada para la Corona de Aragón, Alfonso III la traspasó en 1289 a la familia Zapata, que en 1358 donó la villa y la fortaleza al monasterio cisterciense de Santa Fe (desocupado desde la desamortización de Mendizábal).
Los árabes habitaron la localidad hasta 1610, fecha de la expulsión de los moriscos, siendo entonces repoblada.
CASTILLO DE CADRETE
De entre las fortalezas de argamasa y tapial del valle medio del Ebro destaca sin lugar a dudas por su estado de conservación y por su espíritu musulmán la de Cadrete, a tan solo 12 km de Zaragoza en dirección Sur. Sus avatares históricos, su construcción o la función que desempeñó todavía carecen de un estudio riguroso y concluyente, que el presente texto pretende impulsar.
Corría el año 935 y el gobernador tuyibi de Zaragoza Muhammad ibn Hasim, que ya había desobedecido las ordenes de acudir a la última algarada de Abd al-Rahman contra los cristianos, provoca de nuevo las iras del califa que sitia la capital de la Marca Superior.
El asedio de Zaragoza no daba sus frutos, a pesar de las penurias que sufría la población, y el califa tras más de cien días de asedio decide regresar a Córdoba. Antes de partir Abd al-Rahman no quiere interrumpir el sitio y se dispone a delegar funciones en sus hombres más válidos y a supervisar personalmente las tropas. Con este motivo, el califa se desplazó frente a la fortaleza de Cadrete, allí erigida para el asedio, el sábado 9 de octubre de 935. Pasó cuatro días inspeccionando las tropas del caid Ahmad ibn Ishaq al Qurasi y del resto de caides. Después, les ordenó que no escatimaran medios en su castigo ejemplar y ordenó a Ahmad ibn Ishaq al Qurasi, que controlaba los castillos de Cadrete y María, que en su ausencia dirigiera el asedio y el ejército allí desplazado.
La primera mención cristiana del castillo de Cadrete data de principios del siglo XIII, más exactamente de 1213, cuando el rey Pedro II de Aragón saldaba sus deudas con Pedro de Navascués y los suyos cediéndoles la villa y castillo en cuestión. A lo largo del S. XIII no volveremos a encontrar noticias del castillo, y parece ser que en el último tercio del siglo pasó de nuevo a manos del rey de Aragón. Así, en 1285, Alfonso III recurría a las gentes de Cadrete y Alagón para defender la plaza de Novillas frente a las incursiones navarras y, entre 1287 y 1289, este mismo monarca vendía la villa y el castillo de Cadrete a su embajador y consejero, Juan Zapata.
El castillo de Cadrete se encuentra a unos 380 m sobre el nivel del mar y a unos 80 m sobre la llanura del valle del Huerva. La erosión de dos barranqueras por los lados Este y Oeste, que confluyen al llegar al nivel del río, convierte al cabezo en un apéndice de la sierra, rodeado por sus tres cuartas partes de acantilados de 70 m de altura, aunque relativamente accesible por el lado Sur.
Su eje mayor de unos 200 m es perpendicular al de la sierra que por la espalda le supera y camufla Las dimensiones máximas aproximadas del mismo son de 45 m de largo por 20 m de ancho. Por otro lado, en esta construcción, perfectamente aislada del resto, es donde aparecen las partes principales del castillo: la torre, la cisterna circular y la entrada en un muro perpendicular. Parece pues, que este emplazamiento debería ser el primitivo. Detrás del recinto, justo debajo del muro que rodea la torre continuaba el promontorio rocoso y se practicó un foso de unos 3 metros de profundidad excavado en la roca virgen. Al otro lado de este foso, para estorbar todavía más al agresor, se modeló un enorme montículo de tierra de aspecto piramidal.
A un nivel inferior, y continuando con el recinto anterior hacia el Norte, se pueden seguir los menguados cimientos de otro recinto mucho más amplio que el anterior y, aparentemente diáfano, que termina con una barrera de saeteras descolgada a unos metros del caserío. Sus medidas aproximadas son de 75 m de largo por 45 m de ancho.
Toda las estructuras del castillo de Cadrete están realizadas a base de encofrados de argamasa, piedras irregulares, ladrillos y tejas. Es este un curioso aparejo que también se puede contemplar en otros castillos de Aragón como en el de Rueda de Jalón, María de Huerva, Maluenda o incluso en algunas estructuras del de Calatayud. De especial interés resulta el forrado de las torres por un segundo muro que en Cadrete se conserva parcialmente.
Otro aspecto constructivo de gran importancia, pero en este caso único en Aragón y seguramente en la península, es la decoración interior de la tercera planta de este castillo. Se trata de un marco de lacerías que recorría la parte superior de las cuatro paredes realizado en yeso. La tipología de los nudos nos ofrece un espectro cronológico a concretar que abarcaría desde el S. XI hasta el S. XIII.
Los estudios preliminares para su consolidación y restauración ya han sido presentados por la Asociación para la Recuperación de los Castillos de Aragón (ARCA) al Ayuntamiento de la población, y las primeras medidas se van a incluir en el Plan de Ordenación Urbana en los próximos meses.
La Actualidad
La población actual supera los 2500 habitantes y dada su proximidad a Zaragoza se han construido recientemente diversas urbanizaciones que han contribuido a aumentar ligeramente la población de derecho, aunque no tanto como el volumen de edificación pudiera hacer pensar (ya que son bastantes los propietarios que están censados en la capital y emplean las casas como segunda vivienda).
Esta cercanía a la ciudad y la buena comunicación (la N-330 se encuentra desdoblada entre Cadrete y Zaragoza), ha influido en la presencia de numerosas industrias, principalmente en el margen de la carretera.
Cadrete celebra sus fiestas patronales el 14 de septiembre en honor del Santo Cristo, y las fiestas menores el día 3 de mayo.